Las alergias en el embarazo

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Una de cada cinco mujeres embarazadas sufre de una alergia, generalmente durante varios años. 

En caso de alergia, el sistema inmunológico reacciona de forma hipersensible a ciertas sustancias extrañas, como el polen, el polvo doméstico, el moho, el pelo de los animales, los alimentos, el veneno de los insectos, los medicamentos, los metales, así como los tintes, los perfumes o los conservantes, por ejemplo en los cosméticos. 

La reacción alérgica suele producirse en la piel o las membranas mucosas de la nasofaringe, las vías respiratorias o los ojos. 

Estornudos, ojos llorosos y con picor, hinchazón de las membranas mucosas o erupciones cutáneas con picor son reacciones alérgicas típicas. 

En casos raros, el shock alérgico puede ser mortal. Las enfermedades alérgicas más comunes son la urticaria, la fiebre del heno, el asma alérgica y el eczema de contacto alérgico.

¿Qué puedes hacer al respecto?

Durante el embarazo, los síntomas pueden mejorar, pero también pueden empeorar. Para evitar o reducir las reacciones alérgicas, es mejor evitar las sustancias que desencadenan las alergias. Esto incluye evitar sustancias irritantes como el humo del cigarrillo, el pelo de las mascotas o el polvo doméstico.

Medicamentos en el embarazo

Lo que es tranquilizador es que incluso para las mujeres embarazadas, hay opciones de tratamiento con medicamentos que no dañan al feto. 

Sin embargo, para estar segura, siempre debe consultar a su médico antes de tomar cualquier medicamento durante el embarazo. Los medicamentos para la alergia (antihistamínicos) están disponibles en forma de pomadas, aerosoles nasales o tabletas. 

El ingrediente activo ácido cromoglícico, que previene las reacciones alérgicas, también puede utilizarse durante el embarazo. 

Si esto no es suficiente, durante el embarazo también se pueden utilizar pomadas o aerosoles nasales que contengan glucocorticoides. Algunos de estos productos sólo se pueden adquirir con receta médica. 

La inmunoterapia (STI o hiposensibilización) se recomienda a menudo para las alergias. Si este tratamiento ya se ha iniciado para usted antes del embarazo, se puede continuar durante el embarazo, pero sin aumentar más la dosis. 

También es posible interrumpir el tratamiento. La hiposensibilización que está prevista pero que aún no se ha iniciado debe posponerse hasta el final del embarazo.

Prueba de alergia

Hable con su médico o profesional sanitario si piensa que puede ser alérgico. Un análisis de sangre puede decírselo. Durante el embarazo, no recomendamos las pruebas de alergia en las que se aplican soluciones que contienen alérgenos a la piel y luego se raspa ligeramente la piel. En algunos casos, pueden causar un shock alérgico.

Asma alérgica

Si una mujer con asma desea tener hijos, debe consultar a su médico antes del embarazo. Durante la consulta se puede especificar, entre otras cosas, qué medicación puede tomar y en qué dosis en caso de embarazo. 

Las mujeres embarazadas con asma leve o moderada a menudo ven mejorar sus síntomas. Sin embargo, el asma más grave puede empeorar. 

Debido a que la falta de aire severa puede interferir con el suministro de oxígeno y el crecimiento del niño, es importante que las mujeres embarazadas estén capacitadas para hacer frente a su enfermedad y se ajusten bien a los medicamentos. También deben llevar consigo la medicación de emergencia en todo momento. 

Se recomienda que las mujeres embarazadas con asma se vacunen contra la gripe viral. También es importante que tengan una buena cooperación entre sus médicos (ginecólogo y neumólogo).

Fiebre del heno

Dos de cada diez mujeres embarazadas contraen la fiebre del heno, que a menudo existía antes del embarazo. 

Un enjuague regular de la nariz con solución salina fisiológica (0,9% de contenido de sal, irrigación nasal) puede ayudar. También puede usar gotas nasales descongestionantes, pero no más de ocho o diez días para evitar efectos adictivos.

La lactancia materna para prevenir las alergias en los niños

Los factores genéticos y las influencias ambientales interactúan en el desarrollo de las alergias. Los niños cuyas madres son alérgicas corren un mayor riesgo de desarrollar una alergia en el futuro. 

La probabilidad también aumenta si el padre del niño también es alérgico. Las observaciones han demostrado que los niños que son alimentados exclusivamente con leche materna durante los primeros cuatro meses de vida tienen menos probabilidades de desarrollar alergias más adelante.

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